A
LA DIVISIÓN VILLEGAS-CAMUS
SEÑORES
JEFES, OFICIALES Y SOLDADOS:
Al llegar a
la capital de la República, recibid los saludos entusiastas y patrióticos del
pueblo chileno.
Aceptad la
bienvenida que os da el Ejército y vuestro Jefe constitucional.
Todos vemos
en vosotros el honor militar satisfecho, y la disciplina y la moralidad
observadas al través de tres naciones, de vastísimos desiertos, de numerosas
poblaciones y de fértiles campiñas, y de las montañas más elevadas de la
tierra.
Ningún otro
ejército hizo jornadas más extensas y difíciles.
Habéis dado
pruebas de virtud que os ennoblecen y que ennoblecen a la patria chilena.
El orden
público y el sosiego social confiados a vuestro cuidado, se mantendrán en Chile
por vosotros y por vuestros compañeros de armas, y la causa que representáis,
de respeto a las autoridades constituidas, triunfará aún en medio de los
dolores y sacrificios que nos imponen las violencias y extravíos de la
revolución.
Bien sabía
yo que cumpliríais el deber, y que llegaríais a Chile después de haber probado
a vuestros compatriotas, a bolivianos y argentinos, que ni las penalidades del
desierto, ni los hielos de los Andes, ni las seducciones de los
revolucionarios, quebrantarían vuestra voluntad y patriotismo.
Sois
valientes y, porque lo sois, habéis ejecutado actos de moderación y de firmeza
de que sólo son capaces los que defienden la justicia y el honor del Ejército
chileno.
SOLDADOS:
El rumbo
está trazado a vuestras virtudes y a muy nobles hazañas, si llega la hora en
que sea necesario medir una vez más vuestro valor y disciplina.
Confío en
vosotros.
Habéis sido
los sostenedores del honor nacional y del poder constituido, y seréis los
salvadores de la Patria y de las glorias de la República.
Santiago,
mayo 17 de 1891.
J.
M. Balmaceda
¡SOLDADOS
DE LA DIVISIÓN CAMUS!
Acabáis de
llegar al seno de la patria querida y el pueblo de Chile os aclama con júbilo
sin igual.
Después de
atravesar el árido desierto de Tarapacá, las inmensas llanuras de Bolivia y las
pampas sin fin de la Argentina, después de cruzar con planta firme las nevadas
cordilleras de Ascotán, de Uyuni y el paso majestuoso de los Andes chilenos,
habéis llegado al término de la jornada para recibir la recompensa que la
nación agradecida prepara a sus leales servidores.
¡SOLDADOS
DE LA DIVISIÓN CAMUS!
Habéis
merecido bien de la Patria y la Historia apellidará mañana a vuestra división,
La División del desierto, La División de los Leales.
Habéis
cruzado tranquilos y con la sonrisa en los labios inmensas leguas de desierto,
desafiando animosos a los elementos que se oponían a vuestra marcha, pisando
las candentes arenas de su suelo, cruzando impávidos las torrentosas corrientes
de los ríos y hoyando con vuestra planta las nieves de esa cordillera cuyos
picos coronados de eterna blancura se ostentan a vuestra vista para recordarnos
siempre vuestro valor y heroísmo.
Héroes de
la lealtad, habéis rechazado con noble indignación las ofertas que enemigos de
la Patria os hacían a cada paso para que abandonarais vuestras filas y la noble
causa que defendéis.
Héroes del
sacrificio, habéis cumplido vuestra misión, y fuertes con la conciencia del
deber cumplido, y animosos con la esperanza de que vuestro valor y vuestra
lealtad sean bien pronto puestas a nueva prueba, habéis llegado al seno de los
vuestros, donde os aguardaban, henchido el corazón de entusiasmo, el primer
Magistrado de la Nación, todo lo que el país tiene de más grande en las
ciencias, en las artes, en las letras, vuestros amigos, vuestras madres,
hermanas, esposas e hijos, que se sienten orgullosos de saludaros con toda la
efusión del alma.
¡NOBLES
SOLDADOS DE LA DIVISIÓN CAMUS!
Yo que he
compartido con vosotros durante 64 días consecutivos las penalidades de la
marcha; yo que he sido testigo ocular de vuestros sacrificios, puedo decir con
noble entereza a la faz del país y del mundo entero, que con vosotros está
salvada la Soberanía Nacional, que con vosotros el orden quedará restablecido
en poco tiempo más, volviendo para Chile el imperio de la Constitución,
vilipendiada por una camarilla de traidores.
¡SOLDADOS
DE LA DIVISIÓN CAMUS!
Repetid
conmigo: ¡Viva Chile! ¡Viva la Constitución! ¡Viva el Excmo. señor don José
Manuel Balmaceda!
Vuestro
compañero y amigo
EDUARDO
KINAST
JUICIO
CRITICO
Agradeciendo
la benevolencia a su autor, insertamos enseguida el siguiente juicio crítico
que sobre nuestro trabajo ha publicado en EL COMERCIO de Valparaíso, de fecha
28 de julio, el erudito escritor y distinguido amigo don Eneas Rioseco
Vidaurre.
UNA AMENA
DESCRIPCIÓN
Nos ha
recreado dulcemente el espíritu la lectura de la amena descripción que ha
estado publicando LA NACIÓN de Santiago, en varios números, del viaje de la
leal y heroica División Camus, desde Tarapacá a Santiago, en largas y penosas
jornadas en le desierto, atravesando los territorios boliviano y argentino,
para posar enseguida su planta audaz y serena, en la patria feliz del cielo
azul, de brisas suaves y refrescantes y de las nevadas y altas cordilleras, que
cual naturales fajas, forman la estructura de su situación topográfica en la
América del Sur.
En Extracto
de mi diario de campaña, el señor don Eduardo Kinast, digno oficial del
Registro Civil de la Noria y erudito e inteligente escritor, nos ha revelado
especiales dotes para el género narrativo, y también para las oportunas y
chispeantes observaciones de tipos y escenas, tan comunes en travesías donde
algo curioso se presenta a vista del ojo perspicaz del turista, que consagra
sus recuerdos e impresiones en bien delineadas páginas o en el álbum de
familia, linda reliquia de todo hogar ilustrado, en el que se aposenta el
cariño y la virtud. Nada escapa a la investigadora pluma de Kinast, en esa gran
jornada de los 2.000, en un trayecto interminable, por suelo extraño y con
mirajes y perspectivas ingratas a sus nobles pensamientos, con episodios que en
general o en conjunto, retemplaban su patriotismo y enardecían ese amor grande
y puro por su bello Chile.
El señor
Kinast ha sabido imprimir vivos y brillantes colores a los cuadros diseñados; a
los incidentes de la marcha, a las fraternales demostraciones entre compañeros
de armas, a la unión de todos los corazones chilenos, bajo una misma bandera y
a esa lealtad y sacrificios en el vía
crucis, reconocida, tan sólo comparable con la de Jenofonte y sus diez mil,
en los tiempos heroicos de la antigua Grecia.
La
narración es interesante y contiene no pocas originalidades, desde la salida de
Tarapacá hasta el arribo de la división a Santiago, siendo objeto esos
valientes, de afectuosas demostraciones en Bolivia, y de no pocos actos de
hostilidad en la Argentina, venciendo a todas las pruebas, el indomable valor y
la lealtad inamovible al Gobierno constituido, de los soldados de las estepas y
del desierto, que comandó el denodado coronel Camus.
Reciba
nuestras felicitaciones más sinceras el colega Kinast, por su notable trabajo
narrativo.
ENEAS
RIOSECO VIDAE
EJERCITO DE CHILE
Hoja de servicios del capitán (r) don EDUARDO KINAST
Fecha en que empezó
a servir
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EMPLEOS
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Tiempo servido
en cada uno
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D
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M
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A
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A
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M
|
D
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21
8
30
22
1º
14
|
Enero
Junio
Agosto
Febrero
Septiembre
septiembre
|
1880
1880
1880
1881
1881
1881
|
Obtuvo despachos Supremos de Subteniente en la 3ª Cia. del Batallón Movilizado Caupolicán
Pasó a la 1ª compañía del mismo Batallón
Teniente de la Compañía de Granaderos del mismo Batallón
Obtuvo nombramiento de Capitán en la misma Compañía y Batallón
Pasó agregado a la Plana Mayor del mismo Batallón
Ultima lista de revista de comisario de dicha Unidad, en poder de este archivo
CUERPOS EN QUE HA SERVIDO
En el Batallón Movilizado Caupolicán.
hasta el 14 de septiembre 1881 Suma
ES UN AÑO, SIETE MESES Y VEINTITRES DIAS.
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22
9
13
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CAMPAÑAS, BATALLAS Y COMBATES EN QUE SE HA HALLADO:
Hizo la Campaña contra el Perú y Bolivia, encontrándose en las batallas de Chorrillos y Miraflores, efectuadas el 13 y 15 de enero de 1881.-
Esta hoja de servicios ha sido confeccionada de acuerdo con las listas de revista de comisario y relaciones nominales impresas de los combatientes de dicha Campaña.-
Santiago, 3 de agosto de 1942.-
IMPUESTO $ 2.-
Subsecretario Archivero
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