domingo, 29 de noviembre de 2015

HOSTILIZADOS POR FUERZAS MUY SUPERIORES

MARZO 17

A las 9 A. M. salen los 30 dragones al mando del Fierabrás de la víspera para reemplazar a los Granaderos y Linares, que acaban de regresar al campamento, en los trabajos de la línea férrea.

Van a dirigir estos los comandantes Santiago Herrera Gandarillas y Manuel Saldivia, teniente Robles y alférez Medina.

A las 11 regresa este último acompañando a don Siegfred Berheuts, jefe del tráfico del ferrocarril de Tocopilla, que es portador de un pliego protesta del vicecónsul inglés en aquel puerto. Mr. W. H. Williams, por supuestas  prisiones de algunos de sus súbditos efectuadas por el coronel Camus.

Probablemente en un momento de profundo sueño, fue sorprendido el vicecónsul de S. M. B. con tal noticia, y sin meditación ninguna, envió la protesta aludida.

No sé qué cara pondrá Mr. Williams al saber que sólo en su mente han ocurrido las prisiones de los empleados de las “Santa Isabel, Anglo Chilian Nitrate Company”, de los señores Concha y Toro, Walker Martínez y otros de la majada revolucionaria.

Se comisiona al comandante Santelices, de la policía de Calama, para que vaya a Tocopilla a tomar noticias del enemigo.

A las 2.30 P. M. llegaron a la oficina los comandantes Herrera G. y Saldivia y el teniente Robles, comunicando que el alférez Encina, con sus veinte soldados se había marchado a Tocopilla a ofrecerlos a la escuadra.

Venía Encina resuelto a dar este paso desde su salida de Antofagasta, donde según sus propias expresiones, se había comprometido (¿?) con los revolucionarios.

Antes de marcharse Encina concibió la idea de asesinar a sus jefes los señores Herrera G. y Saldivia, como también al teniente Robles, el cual había sido su compañero de colegio y con el que aún conservaba relaciones de Amistad.

Robles escapó de las garras del moderno Fierabrás y pudo comunicar lo que ocurría a Herrera G. y Saldivia, que habían quedado tomando ligero desayuno en la estación de Puntillas, gracias a lo cual pudieron salvar de un peligro inminente, regresando a la oficina para comunicar lo ocurrido.

Tras de ellos y media hora más tarde llega Santelices a pie. El caballo, un hermoso moro, de propiedad del corrector de Santa Isabel, se lo ha robado el alférez Encina, quitándoselo a viva fuerza. También se hizo entregar el dinero que Santelices llevaba consigo y su reloj de plata; enseguida ordena dispararle dos tiros de carabina, que afortunadamente no le hieren y volviendo la grupa de sus caballos paren a escape en dirección a Tocopilla, quedando Santelices sólo y a pie en medio de la pampa.

¡Bien se inicia el joven Encina en la carrera revolucionaria! ¡Poco  o nada tendrán ya que enseñarle sus nuevos jefes!

A las 3.20 P. M. llega propio de Calama con pliegos para Camus.

Se resuelve levantar el campamento y ponerse en marcha.

Se sacan las válvulas y otras piezas de la maquinaria elevadora de salitre que se llevan con la división.

Esta operación es dirigida y llevada a efecto por el teniente coronel Urcullu.

A las 9 P. M. comenzamos la nueva jornada acampando en el Sorronal.

MARZO 18

Hemos caminado todo el día y acampamos en Chacauce, antiguo establecimiento para moler metales, que la crecida del Loa del año 84 destruyó por completo.

MARZO 19

Hemos hecho la primera jornada del día y llegamos a Miscante.

Víctima de furiosa pulmonía perdimos anoche a uno de nuestros valientes compañeros, soldado del Buin y ¡coincidencia rara! Se le acaba de sepultar en una fosa que él descubriera días antes para aprovechar la cruz que la señalaba y el ataúd que contuvo otros restos a fin de encender una fogata y calentar sus ateridos miembros.

¡Quién le dijera que inconscientemente y a remedo de los austeros trapenses habría cavado por propia mano la tumba llamada a guardar sus despojos fuera de la Patria, lejos, muy lejos de la familia!

¡Caprichos de la humana naturaleza!

MARZO 20

Hemos pernoctado en San Salvador, pequeño descanso y refresco de viajeros, situado entre las márgenes del río que le da su nombre y el Loa que hemos venido orillando durante todo el camino.

A las 4.30 P. M. nos ponemos en marcha para acampar a las 12 M. En plena pampa en un paraje sin nombre conocido.

MARZO 21

A las 9.30 A. M. llegamos a Opache, llamado por los nuestros el campamento de Siberia, a consecuencia del frío glacial que sintieron allí al pasar la primera noche de la salida de Calama.

A las 4.30 P. M. llega la división a Calama, donde es esperada por la banda de músicos del batallón Mulchén, jefes, oficiales del ejército y empleados civiles del pueblo y de Antofagasta.

Aquí se comunica que las autoridades y las pocas fuerzas que guarnecían aquella ciudad se habían retirado de ella el 19 del mes en curso después de sostener el día antes un reñido tiroteo con el Blanco Encalada y algunos trasportes de la Escuadra sublevada, durante el cual la tropa de la brigada de artillería de Antofagasta y un piquete del batallón Mulchén habían hecho prodigios de valor.

Las fuerzas de Antofagasta han llegado a Calama sin una pieza de artillería, la división Camus no posee tampoco esta arma; la caballería no sube de 80 hombres ¿qué haremos en un caso de ataque del enemigo?

Los cuerpos llegados de Quillagua se distribuyen en diversos puntos de la población, y el Estado mayor va a ocupar la casa en que funciona la oficina del Registro Civil, cedida por su propietario, mi antiguo amigo y colega don J. R. Lira.

Los jefes y oficiales del Mulchén me ofrecen la casa que ellos ocupan y se disputan entre sí las atenciones que me prodigan, por cuya razón dejo aquí consignados mis agradecimientos.

MARZO 22

Se dice que el capitán de Dragones, don Carlos Valdivieso, mandado con 50 hombres a sofocar un alzamiento de peones en Caracoles, se ha vendido a los revolucionarios, pero muchos no dan crédito al rumor. Más bien se acepta la idea de que ha sido sorprendido y tomado prisionero en el camino.


MARZO 23

No ha ocurrido nada de nuevo en este día.


MARZO 24

He oído decir a varios jefes y oficiales que saben positivamente vendrá el enemigo a atacarnos desde Antofagasta y Tocopilla, y creen los mismos que la resistencia es imposible por carecer de artillería y caballería, elementos de que disponen los contrarios.

Anoche se ha reunido un consejo de oficiales superiores y por mayoría de votos se acordó permanecer en Calama y preparar la resistencia.


MARZO 25

Se practican ejercicios militares por los cuerpos de la plaza, y reconocimientos de campaña fuera de la población.


MARZO 26

Han circulado en el día diversos rumores sobre salidas de tropas de Antofagasta para atacarnos.


A las 9 P. M. los batallones Buin, Andes y Mulchén salen a acamparse a orillas del río, pues se teme que el enemigo nos prepare una sorpresa. Los demás cuerpos quedan con el arma al brazo y todos están listos para combatir.

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